
Guía práctica para celebrar con calma, seguridad y amor durante la temporada más hermosa del año.
Ya llegó la época (a mi entender) más bonita del año: temperaturas más frescas, luces, adornos, rica comida y el compartir con familiares y amigos. Pero seguramente, si eres cuidador(a) de un paciente con Alzheimer o demencia, te haces la pregunta:
¿Cómo puedes celebrar unas fiestas navideñas sin estrés cuando alguien que tiene demencia vive en tu casa?
Cuando vivimos con un ser querido que padece Alzheimer u otro tipo de demencia, solemos experimentar sentimientos encontrados. Por un lado, queremos disfrutar del espíritu navideño; por el otro, sabemos que las visitas, los ruidos y la algarabía pueden provocar agitación, ansiedad o confusión en nuestro ser querido.
Entonces, ¿cómo disfrutar de la belleza de la temporada sin afectar la estabilidad del paciente?
A continuación te comparto algunos consejos prácticos y de seguridad para disfrutar una Navidad más tranquila y segura.
1. Informa a tus familiares y amigos
Antes de las reuniones, adviértele a los familiares y amigos acerca de los problemas de memoria, pensamiento y conducta que puede presentar tu PD.
Explícales que ciertos comportamientos —como accidentes de incontinencia, deambular, alucinaciones, dificultad para conversar, comer con las manos o incluso mostrar agresividad— no son intencionales, sino parte de la enfermedad.
Esto evitará reacciones innecesarias o comentarios incómodos.
2. Inclúyelo en los preparativos
Tu ser querido puede sentirse más tranquilo si se siente parte del ambiente festivo. Permítele observar los preparativos o participar en tareas sencillas, como doblar servilletas, colocar adornos en una mesa o escuchar música navideña suave mientras miran juntos el árbol.
Lo importante es incluirlo sin sobreestimularlo.
3. Simplifica las celebraciones
Las grandes reuniones pueden ser abrumadoras. Considera organizar encuentros más pequeños y tranquilos, como una cena íntima con familiares cercanos.
Evita los horarios nocturnos, ya que muchos pacientes con demencia presentan síndrome del atardecer (mayor confusión o irritabilidad al caer la tarde).
Menos personas, menos ruido y menos estímulos significan más calma para todos.
4. Cuida la decoración y el entorno
La decoración navideña puede ser hermosa para nosotros, pero confusa y hasta peligrosa para alguien con Alzheimer.
Consejos de seguridad:
- Evita las bombillitas intermitentes o de colores muy fuertes. Las luces parpadeantes pueden causar confusión o alucinaciones.
- Usa tonos cálidos y estables, como luces blancas suaves o amarillentas.
- Coloca el árbol de Navidad lejos de las áreas de paso. Así evitarás tropiezos con cables o adornos caídos.
En mi caso, puse el arbolito cerca de la puerta de entrada, pero lejos del pasillo, la cocina y el baño, donde mi papá camina con frecuencia. - Asegura bien los cables y extensiones. Fíjalos al suelo o escóndelos detrás de los muebles.
- Evita adornos de vidrio o piezas pequeñas que puedan ser peligrosas.
- Mantén buena iluminación ambiental, especialmente al atardecer, para evitar sombras que puedan asustar o desorientar.
5. Comunica los nuevos límites
Si algo ha cambiado en la rutina de tu hogar o en las capacidades de tu ser querido, exprésalo con claridad y sin culpa.
Puedes decir algo como:
“Este año haremos algo más tranquilo por el bienestar de mami/papi. Les agradezco su comprensión.”
Establecer límites no es falta de espíritu navideño, es un acto de amor y protección.
6. Mantén la rutina lo más normal posible
Las rutinas son anclas de seguridad para el paciente con demencia.
Si vas a recibir visitas, programa los encuentros en las horas del día en que el paciente esté más alerta y tranquilo.
Pide a los visitantes que no lo bombardeen con preguntas ni intenten “hacerlo recordar”. Es mejor hablarle con cariño y disfrutar el momento presente.
7. Ten un “plan B” preparado
Si notas signos de sobreestimulación —inquietud, mirada perdida, irritabilidad, confusión o cansancio— es momento de cambiar el ambiente.
Llévalo a un espacio tranquilo con música suave, luz tenue y pocos estímulos.
A veces, una manta, una silla cómoda o simplemente tu compañía bastan para devolverle la calma.
Recuerda: la serenidad del cuidador transmite calma al paciente.
8. Supervisa los alimentos y bebidas
Durante las fiestas abundan los dulces, el café y las bebidas alcohólicas. Estos productos pueden alterar el sueño, la presión o el comportamiento del paciente.
Opta por ofrecerle porciones pequeñas de sus comidas favoritas, pero evita el exceso de azúcar, cafeína y alcohol.
9. Protege del ruido y los fuegos artificiales
Los ruidos fuertes pueden ser muy angustiantes. La música alta, las risas o los fuegos artificiales pueden generar miedo o reacciones impredecibles.
Qué hacer:
- Anticípale con calma que escuchará ruidos: “Van a sonar unos fuegos artificiales, pero estamos seguros aquí.”
- Cierra ventanas y cortinas para reducir el sonido.
- Ponle audífonos con música relajante o deja sonar villancicos suaves.
- Si el paciente se asusta, valida su emoción: “Sí, fue un ruido fuerte, pero estamos bien.”
Evita corregirlo o restarle importancia; la empatía calma más que las explicaciones.
10. Prioriza la seguridad del espacio
Durante las fiestas solemos mover muebles o colocar adornos, pero eso puede desorientar al paciente.
Procura mantener los mismos caminos despejados, sin obstáculos ni alfombras sueltas.
Revisa también:
- Que no haya velas a su alcance.
- Que las extensiones eléctricas estén en buen estado.
- Que las puertas exteriores estén seguras si el paciente tiende a deambular.
- Que los aromas o velas perfumadas sean suaves, ya que los olores intensos pueden irritarlo.
Conclusión
Seguir estos consejos puede ser la clave para celebrar unas fiestas navideñas sin estrés, de manera alegre y en armonía.
Lo que buscamos es crear hermosos recuerdos, recordando siempre que lo primordial es el bienestar y la estabilidad del ser querido.
Cuando el paciente está tranquilo, el cuidador también está en paz.
Nuestro estrés se deriva, muchas veces, de tratar de manejar la ansiedad o descontrol del paciente.
Por eso, al controlar los estímulos, la rutina y el ambiente, también protegemos nuestra salud emocional.
Estas fiestas pueden seguir siendo especiales, incluso con los ajustes necesarios. Quizás diferentes, sí… pero aún llenas de amor, calma y significado.
Porque más allá de las fiestas y las decoraciones, el verdadero espíritu navideño está en hacer del hogar un lugar donde nuestro ser querido siempre se sienta protegido, tranquilo y seguro.